10 May

El último Índice de Dinamismo Laboral (Meta4 IDL) agudiza su tendencia a la baja

Los datos del último Índice de Dinamismo Laboral (Meta4 IDL), que se han presentado esta semana, reflejan una tendencia a la baja y revelan que estamos ante un mercado de trabajo relativamente estancado.

En concreto, el dinamismo laboral, medido a través del indicador de dinamismo laboral Meta4 IDL, ha dejado de crecer a lo largo de 2018, tras mantener una tendencia al alza durante ocho años.

En el cuarto trimestre de 2018 y el primero de 2019, periodo del presente estudio, el indicador muestra un descenso, y llega a marcar el 21,1% de enero a marzo del año en curso. Atrás quedan sus valores máximos (como el 23% registrado en el cuarto trimestre de 2017).

El IDL actual implica que, durante el periodo observado, más de uno de cada cinco empleados se ha visto involucrado en un cambio de cargo a lo largo del trimestre, sin que correspondiera a la creación o destrucción de un puesto de trabajo.

Sin embargo, el crecimiento ininterrumpido observado desde principios de 2011 registra una parada durante la primera mitad de 2018 y un claro retroceso entre finales de 2018 y principios de 2019.

Además, entre finales de 2018 y principios de 2019, finaliza el aumento pausado de empleos registrado hasta la fecha, debido, principalmente, a la caída en la creación de puestos y a una tasa de destrucción estable.

Entre el cuarto trimestre de 2018 y el primero de 2019, la tasa de creación de puestos de trabajo ha bajado un 1% (pasando de un 4% a un 3% trimestral) y la de destrucción ha crecido ligeramente, hasta alcanzar el 3,9%.

Por lo tanto, los trabajadores afectados por la creación y por la destrucción de empleos han sido tan solo el 7% del total, algo menos respecto del dato del último informe del tercer trimestre de 2018 (7,6%) y al valor registrado en el mismo periodo de 2018 (8,3%).

Mercado de trabajo estancado
Estos datos sugieren un mercado de trabajo relativamente estancado (poca creación y destrucción), cuya fuente de dinamismo (las empresas que siguen contratando y prescindiendo de trabajadores por renovar sus plantillas) puede haber alcanzado su máximo estructural: el peso de los trabajadores temporales, más susceptibles a rotación, puede haberse frenado y, posiblemente, la duración de los contratos puede haber aumentado.

Pinche aquí para consultar el informe.

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