20 Sep

Los riesgos de la automatización del trabajo varían mucho entre las diferentes regiones de los países, según un estudio de la OCDE

Según un nuevo informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), presentado este martes, 18 de septiembre, el riesgo de automatización del trabajo es mucho mayor en algunas regiones de los países que en otras, lo cual significa que en los próximos años los gobiernos tendrán que atender cualquier aumento de desigualdad laboral entre una zona y otra.

En la publicación “Creación de empleo y desarrollo económico local 2018 (Job Creation and Local Economic Development 2018: Preparing for the Future of Work)” se concluye que la variación geográfica del riesgo de automatización del empleo es notablemente alta en los 21 países con información disponible. El porcentaje de empleos en alto riesgo es de cerca de 40% en algunas regiones (por ejemplo, Eslovaquia occidental), en tanto que en otras es mucho menor (4%) (por ejemplo, la zona que rodea a la capital de Noruega, Oslo).

En estudios previos de la OCDE se ha estimado que alrededor de 14% de los empleos en la zona de la OCDE en su conjunto están bajo riesgo de automatización, mientras que otro 32% tiene probabilidades de experimentar cambios importantes.

Datos por países

Dentro de los países, el porcentaje de empleos en alto riesgo de automatización muestra la mayor variación en España, donde se registran 12 puntos porcentuales de diferencia entre las regiones con mayor y menor riesgo. También es alto en la República Eslovaca, la República Checa y Francia. La variación, que en parte refleja el hecho de que los sectores y los empleos más susceptibles a la automatización no están distribuidos equitativamente entre los países, se encuentra en su menor nivel en Canadá, con solo un punto porcentual entre las regiones con mayor y menor riesgo. Austria e Italia también muestran una desigualdad mucho menor que el promedio.

Una innovación tecnológica como la automatización puede impulsar el crecimiento de la productividad, generar nuevos empleos y contribuir a alcanzar mejores estándares de vida. Pero debemos prevenir cualquier aumento en las brechas regionales en empleo y calidad del empleo” , ha destacado el Secretario General de la OCDE Angel Gurría. “Nuestro principal interés deberá ser mejorar las competencias y la eficiencia de las empresas en todas las regiones.”

Desigualdades

Además de la automatización, en el informe se estudian sorprendentes diferencias en el acceso a la calidad del empleo en las diferentes regiones de los países de la OCDE. Las desigualdades regionales aumentaron en términos del número y la calidad de los nuevos empleos creados, el desempleo y el logro educativo. En más de la mitad de las regiones la población en edad productiva bajó entre 2010 y 2016. Las ciudades y los pueblos siguen atrayendo a los trabajadores jóvenes a costa de las zonas rurales.

El porcentaje de personas con empleo temporal y de tiempo parcial también varía considerablemente entre las regiones de un mismo país. En naciones como Francia, Bélgica, Hungría, Italia, España o Grecia, la brecha entre las regiones supera los 10 puntos porcentuales. Por ejemplo, en la región francesa de Auvergne, el porcentaje del trabajo atípico fue de 33.6% del empleo total en 2016, mientras que en la región de Ile-de-France, donde se ubica París, el porcentaje fue de solo 21.7%.

Un resultado alentador descrito en el informe es que desde 2011, 60% de las regiones en los 21 países estudiados han creado más empleos con bajo riesgo de automatización que los empleos que perdieron en sectores con alto riesgo de automatización. Las regiones con un menor porcentaje de empleos bajo riesgo de automatización tienden a gozar de un alto nivel de urbanización, trabajadores con un alto nivel educativo y un fuerte sector de servicios comercializables.

En el informe se apela a la necesidad de trabajar más con el fin de aumentar las competencias de la fuerza laboral, en particular en las zonas rurales, así como de mejorar la eficiencia en las empresas regionales y urbanas, de modo que puedan reducir el porcentaje de trabajadores que realizan el tipo de tareas rutinarias en alto riesgo de automatización.

En este sentido, desde la organización abogan por fomentar que tanto los gobiernos centrales como las autoridades locales busquen conjugar la necesidad de favorecer la automatización para impulsar la productividad con la necesidad de gestionar las pérdidas de empleo que esto podría implicar, sobre todo en las regiones que ya ahora tienen un bajo nivel de crecimiento de la productividad y una alta tasa de desempleo.

Pinche aquí para acceder a más información sobre el informe.

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