30 Ago

Síndrome postvacacional: sube el porcentaje de empleados que lo sufren, según una encuesta elaborada por Adecco

El 37% de los trabajadores en España está sufriendo o sufrirá el síndrome postvacacional (es decir, una sensación de falta de energía, la desmotivación o la tristeza que sufren algunos trabajadores al reincorporarse al trabajo después de un período de vacaciones). Esto supone una subida de cuatro puntos porcentuales con respecto al año anterior, cuando se situaba en el 33%, según los datos de una encuesta elaborada por Adecco y difundida hoy, 30 de agosto. Éstas son algunas de sus conclusiones:

– El 37% de empleados está sufriendo o sufrirá el síndrome postvacacional al reincorporarse al trabajo tras el periodo vacacional, 4 puntos porcentuales más que el año anterior, cuando se situaba en el 33%. Aunque el 63% restante no padecerá esta depresión, una parte importante de ellos sí padecerá un cuadro de fatiga o estrés que no llegará a considerarse depresión postvacacional, pero estará directamente vinculado a la incorrecta adaptación al orden y la rutina tras esos días en los que apenas se tienen responsabilidades.

– El síndrome postvacacional es característico de los países en los que es habitual que los trabajadores disfruten de largos periodos vacacionales, como es el caso de España, donde el grueso del descanso anual se concentra fundamentalmente en los meses de verano.

– Aunque España no es ni mucho menos uno de los países en los que más días de vacaciones tienen los trabajadores, sí que existe cierta cultura de aglutinarlos en una determinada época, en vez de distribuirlas a lo largo de todo el año. Según el Banco Mundial, en España, el período mínimo de vacaciones remuneradas es de 22 días por año, frente a los 30 de Finlandia o Francia.

– El entorno laboral juega un papel elemental en ese proceso de adaptación. Si el entorno es negativo, el trabajador encontrará mayores dificultades a la hora de reincorporarse, mientras que será mucho más sencillo para aquellos que desarrollen su actividad profesional en un ambiente agradable y positivo. Entre los factores que contribuyen al desarrollo de este síndrome están las malas relaciones entre compañeros, las tareas repetitivas y los jefes poco motivadores.

– Pese a que no existe un perfil concreto de trabajador al que le afecte esta depresión, sí que hay ciertas características comunes o bastante habituales entre aquellas personas a las que más les cuesta hacer frente a su vuelta al trabajo. Entre dichas características se encuentran las siguientes: los trabajadores que tienen una menor tolerancia a la frustración y que son menos resilientes son los más susceptibles de padecer depresión postvacacional; los trabajadores que disfrutan de largos períodos vacacionales tienen más dificultades para volver a la rutina, puesto que se han acostumbrado a una situación y, de pronto, tienen que romper con ella; los trabajadores que vuelven a un entorno laboral hostil (por ejemplo, existencia de un jefe tóxico) son, obviamente, más propensos a sufrir el síndrome…

Cómo prevenir el síndrome

Según explican desde Adecco, en la mayoría de los casos es posible prevenir el síndrome postvacacional con una correcta actuación previa a la vuelta al trabajo. La clave radica en hacer que la transición entre las vacaciones y el trabajo sea lo más leve y llevadera posible. Entre las medidas que se pueden tomar para evitar esta situación, las más efectivas son:

• Retomar el horario de sueño habitual de los días de trabajo de manera paulatina. Es decir, que a medida que se acerca el fin de las vacaciones, el trabajador se levante cada día un poco más temprano y haga lo mismo a la hora de levantarse. De esta forma, el cuerpo no notará un cambio tan brusco.

• No volver del lugar de vacaciones el día anterior a la vuelta al trabajo. Es mejor hacerlo unos días antes para que el trabajador regrese a su entorno habitual y tenga tiempo para retomar su actividad diaria.

• Dado que la duración de las vacaciones es un factor que juega en contra, una buena opción para “regatear” a este síndrome es dividir los días de vacaciones a lo largo del verano para no llegar a crear hábitos de vida de los que luego costará huir. Por ejemplo, si se dispone de 21 días de vacaciones, se pueden hacer dos descansos, uno de una semana y otro de dos semanas. De esta forma, será más fácil la vuelta a la rutina.

En definitiva, todas estas medidas de alta efectividad y fáciles de llevar a cabo pasan por adelantar esa transición y tomar el control de la situación en los días previos a la vuelta. Pinche aquí para acceder a la encuesta completa publicada por Adecco.

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