16 May

Avalado el despido disciplinario de un empleado por insultar a varios compañeros y desobedecer órdenes

Despido disciplinario por insultos. El Estatuto de los Trabajadores recoge como causa de despido disciplinario (art. 54.2.c del ET) «las ofensas verbales o físicas al empresario o a las personas que trabajan en la empresa o a los familiares que convivan con ellos».

Son los tribunales los que van delimitando en qué casos procede declarar el despido como procedente. Un buen ejemplo es esta reciente sentencia del TSJ de Asturias de 16 de abril de 2019 en la que avala el despido de un trabajador que insultaba a otros compañeros.

El caso concreto enjuiciado
Tras las quejas de varios compañeros por insultos y trato degradante, una empresa procedió a despedir disciplinariamente a un trabajador que prestaba servicios de ayudante de cocina por ofensas verbales y también por desobediencia.

La empresa se regía por el Convenio Colectivo de Hostelería del Principado de Asturias.

En concreto, en la carta de despido se argumentaban lo siguientes hechos:

– En la comunicación de despido la empresa atribuye al trabajador la comisión de una infracción muy grave,
que dice tipificada en el artículo 43 números 2-6-7-8-11-12 del convenio colectivo de hostelería del Principado
de Asturias.

– La empresa basa la imputación de la infracción en estos comportamientos que atribuye al trabajador: El 9 de marzo una compañera solicita su ayuda para hacer los pedidos. Le contesta » para dar cuatro pedidos de mierda necesitas ayuda, menuda inútil, porque ayer te estuviste rascando el coño media hora».

Como la compañera le dijo que no la insultara, respondió que eso era lo que le faltaba y que hacía lo que quería.

A la observación de la compañera para que dijera ante los jefes lo que tuviera que decirle, respondió con agresividad, dando golpes, y con insultos verbales hacia ella.

– La empresa decía haber conocido de ese hecho a través de un mensaje de teléfono que envió la compañera el día 10 de marzo. Añadía que la trabajadora había manifestado un estado de nerviosismo por lo sucedido y que la empresa se veía obligada a tomar medidas para proteger la salud laboral de los trabajadores.

– Los hechos relatados en la carta de despido tuvieron como protagonista a la trabajadora doña S, que
al día siguiente envió un mensaje de teléfono al encargado don Juan Francisco con aquel relato.

El Sr. JF, a su vez, envió el mensaje a la Dirección de la empresa por el mismo medio el día 21 de marzo.

El día 18 de marzo al tiempo de preparar dos pedidos con un total de nueve hamburguesas deja su puesto de trabajo a cargo de la plancha de la cocina y dice » a tomar por el culo, yo no hago nada». Otra trabajadora hubo de dejar el puesto que tenía asignado y hacerse cargo de la plancha.

– Añade que los compañeros de trabajo trasladan a la empresa las quejas por los comentarios que hace en el trabajo y por la sobrecarga que supone el tener que salir al paso del trabajo que no realiza.

– La empresa supo de este suceso por mensaje telefónico que le envía el Encargado Sr. JF al día siguiente. El Encargado oyó las palabras del Sr. Julio desde la barra del establecimiento.

– A esto se añadían retrasos a la hora de prestar su servicio y no atender órdenes del jefe de sala respecto a cómo
preparar los pedidos, sobre higiene y limpieza en el puesto de trabajo.

– Además, en la comunicación de despido la empresa hace expresa referencia al antecedente de sanción impuesta en el
mes de noviembre último por la negativa a hacer dos pedidos.

La sentencia
Tanto el Juzgado de lo Social como el TSJ de Asturias avalan la declaración de procedencia del despido al entender que ha quedado acreditado que los hechos narrados en la carta revisten la suficiente gravedad como para justificar el despido.

En concreto, determina el tribunal, la sentencia valoró la prueba documental y testifical de los trabajadores que resultaron directamente afectados y del encargado, para concluir que habían sucedido los hechos tal y como relata la carta, en relación con el maltrato de palabra a una compañera (días 9 de marzo), la no realización del trabajo ni atenderlo como se le solicita a pesar de los requerimientos (días 18 de marzo y 7 y 8 de abril).

Todos estos hechos, concluye la sentencia, constituye «infracciones muy graves», como fueron calificadas por la empresa demandada, por lo que el despido debe ser declarado procedente.

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