20 May

¿Falsos autónomos?: Usar la misma vestimenta que el personal de la empresa y una app con geolocalización no implica necesariamente la existencia de relación laboral

Falsos autónomos. La línea entre lo que separa una relación laboral de otra que no lo es es muy delgada. Una reciente sentencia de un TSJ deja claro que el hecho de que un trabajador externo utilice la misma vestimenta que el personal de la empresa y una app con geolocalización no implica necesariamente la existencia de relación laboral si su uso no es obligatorio para el personal externo (TSJ de Cantabria de 26 de abril de 2019).

El caso concreto enjuiciado
Una empresa (E) suscribió con otra (A) un contrato de prestación de servicios de reparto y recogida. El acuerdo no suponía exclusividad ni relación laboral alguna entre las partes.

El abono de los servicios se factura mensualmente, y con arreglo a los servicios realizados y conforme a los precio y plazos acordados por ambas partes.

La empresa A se obliga a tener seguro obligatorio en los vehículos que utilice para realizar los servicios contratados, haciéndose responsable en todo caso de la mercancía que le sea asignada, para lo cual puede optar por la contratación de los seguros que crea convenientes.

Se establecía en el contrato que, con independencia de este acuerdo, cada una de las dos partes puede contratar con terceros el desarrollo del objeto social de ambas, cumpliendo con los requisitos exigidos por la ley.

Un trabajador de la empresa A (afiliado al RETA) había desempeñado las siguientes funciones y bajo estas circunstancias :

– percibía una retribución diaria fija ( 80 euros ), así como una cantidad variable acorde con el número de paquetes que entregara ( el salario a los efectos oportunos ha ascendido como media a 40,21 euros ).
– acudía a las 6.30 a las dependencias de la demandada, recogía la hoja de ruta que le entregaba el empresario de la demandada y procedía al oportuno reparto. Finalizaba cuando concluía.
– el demandante realizaba estos repartos con un vehículo de su propiedad. Abonaba el gasoil y se encargaba de concertar el oportuno seguro. Este vehículo no llevaba distintivo de la demandada.
– el trabajador utilizaba una aplicación de móvil que le proporcionaba la demandada y aplicaba en su móvil.
– el trabajador escogía su periodo de vacaciones cuando deseaba. A tal efecto, contrataba a un tercero, dándole de alta y cotización por él, quien le sustituía en sus labores.
– El trabajador vestía como los trabajadores por cuenta ajena de la demandada.

Cuando a este trabajador se le comunicó la rescisión de sus servicios, demandó por despido. La empresa demandada cuenta con trabajadores por cuenta ajena y autónomos. Aquellos utilizan
vehículos de la demandada y obtienen una retribución en torno a 1.200 euros. Compañeros del actor autónomos obtenían de la demandada en torno a 2.200 euros netos.

La sentencia del TSJ
Tanto el Juzgado de lo Social como el TSJ de Cantabria desestiman la demanda interpuesta por el trabajador, declarando la incompetencia del orden jurisdiccional social en la materia.

Éstos son los principales puntos analizados por el TSJ que le llevan a desestimar la demanda interpuesta por el autónomo:

1. Aplicación móvil con geolocalización. El trabajador se encuentra geolocalizado mediante una aplicación móvil proporcionada por la empresa y publicitada en su página web que debía descargarse en su teléfono móvil. Con dicha aplicación se un seguimiento en tiempo real de las entregas que le sirve a la empresa para penalizar al trabajador en caso de disconformidad con su trabajo.

Esta pretensión, entiende el TSJ, no puede prosperar. La información de la aplicación para el teléfono móvil no sustenta sus afirmaciones. Más que poner de manifiesto una actividad de organización y control empresarial, parece reflejar un medio de organización y control de los envíos para el propio trabajador.

Además, no existe constancia de que se trate de una herramienta de trabajo cuyo uso venga impuesto por la empresa, por el contrario, tal como declaró una testigo, es posible operar sin la aplicación, lo que evidencia que la referida herramienta no es de uso obligatorio.

2. Vacaciones
El trabajador alegaba en la demanda que solo podía coger vacaciones en tanto en cuanto encontrara y costeara un sustituto que realizara sus funciones, lo cual con carácter excepcional, se produjo el día 27 de agosto de 2018, mediante la contratación de otro trabajador.

Esta circunstancia tampoco resulta acreditada, según entiende el TSJ. El certificado solo deja constancia de que, en dicho período, se produjo la contratación de un solo trabajador. Ahora bien, esta circunstancia no evidencia el carácter excepcional que se pretende hacer valer.

Una cosa es que, efectivamente, solo una vez se haya hecho uso de la referida facultad y otra muy distinta que siempre fuera posible proveer la sustitución del trabajador de este modo. Esto último es lo que es lo que el Magistrado considera probado y su valoración debe ser confirmada por la Sala al no existir prueba que evidencie lo contrario.
Esta conclusión permite además rechazar la alegación de que se ha infringido la doctrina legal derivada de la STS de 17 de junio de 2010.

3. Sobre la posible falta de libertad horaria
El repartidor alegaba que carecía de libertad horaria para desempeñar su trabajo. De lunes a viernes se presentaba a las 6.30 de la mañana en la nave de la empresa sita en (…) para recoger la hoja de reparto, en la que B fija los destinatarios clasificados por zonas geográficas y horarios de entrega. La demandada respondía ante cualquier reclamación que pudiera efectuar el cliente».

El TSJ deja claro que «tampoco compartimos la valoración que el recurrente hace de la prueba documental». Lo único que consta, razona la sentencia, es que el demandante acudía a las dependencias de la empresa a las 6.30 horas para recoger la hoja de ruta y finalizaba cuando concluía sus funciones.

4. Sobre el uso de la misma vestimenta
Finalmente, respecto al uso de la misma vestimenta (chaqueta) que el personal de la empresa, el TSJ sentencia que el uso de la misma no era obligatorio sino facultativo, por lo que «no consideramos que este dato evidencie ningún tipo de sujeción del actor al círculo organicista empresarial».

Y esto es así porque además quedó acreditado que el demandante podía rechazar los encargos propuestos por la empresa, cosa que hizo en supuestos en los que no disponía de espacio suficiente en su vehículo.

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